Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -¡No podemos hacer alto! -dijo-. ¡No podemos tampoco bajar! ¡Ni un árbol! ¡Ni una prominencia en el terreno! ¿Vamos, pues, a pasar el Sahara? ¡Decididamente, el cielo está contra nosotros!
Asà hablaba, con una rabia de desesperado, cuando vio, al norte, las arenas del desierto agitarse entre nubes de denso polvo y arremolinarse a impulsos de corrientes opuestas.
En medio del torbellino, quebrantada, rota, derribada, una caravana entera desaparecÃa bajo el alud de arena; los camellos lanzaban gemidos sordos y lastimosos; gritos y aullidos surgÃan de aquella niebla sofocante. A veces un traje multicolor destacaba entre aquel caos, y el mugido de la tempestad dominaba la escena de destrucción.
Luego la arena se acumuló formando nubes compactas, y donde momentos antes se extendÃa la lisa llanura, ahora se levantaba una colina aún agitada, inmensa tumba de una caravana engullida.