Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -He aquà el sitio -dijo el doctor- por el cual Barth atravesó el NÃger a su regreso de Tombuctú, el NÃger, ese rÃo famoso de la antigüedad, el rival del Nilo, al cual la superstición pagana atribuyó un origen celestial. El NÃger, como el Nilo, ha atraÃdo la atención de los geógrafos de todos los tiempos, y su exploración, más aún que la del Nilo, ha costado numerosas vÃctimas.
El NÃger corrÃa entre dos orillas muy separadas una de otra, y sus aguas fluÃan hacia el sur con cierta violencia; pero los viajeros apenas tuvieron tiempo de observar sus curiosos contornos.
-Me dispongo a hablaros de ese rÃo -dijo Fergusson-, ¡y está ya lejos de nosotros! El NÃger, que casi puede competir con el Nilo en longitud, recorre una extensión inmensa del paÃs, y según la comarca que atraviesa toma los nombres de Dhiuleba, Mayo, Egghirreou, Quorra y otros, todos los cuales significan «el rÃo».
-¿Siguió el doctor Barth este camino? -preguntó Kennedy.
-No, Dick. Al dejar el lago Chad atravesó las principales ciudades de Bornu, y cruzó el NÃger por Sau, cuatro grados más abajo de Gao. Luego penetró en el seno de las inexploradas comarcas que el NÃger encierra en su recodo y, después de ocho meses de nuevas fatigas, llegó a Tombuctú, lo que nosotros, con un viento tan rápido, haremos en tres dÃas escasos.