Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo -Esto hará feliz a una tribu entera de negros -dijo-. Hay aquí tela para vestir a mil indígenas, pues ya se sabe cuán ahorrativos son en materia de trajes.
El globo se había elevado algo, pero enseguida resultó evidente que no perdía su tendencia a descender.
-Bajemos -dijo Kennedy- y veamos qué se puede hacer con la envoltura.
-Te lo repito, Dick, aquí no hay medio de repararla.
-¿Cómo nos las arreglaremos, pues?
-Sacrificaremos todo lo que no sea absolutamente indispensable. Quiero evitar a toda costa un alto en estos sitios. Los bosques sobre los cuales pasamos en este momento, tocando casi la copa de los árboles, no tienen nada de seguros.
-¿Hay leones? ¿Hay hienas? -preguntó Joe con desprecio.
-Hay algo peor, Joe: hombres, y de los más crueles que viven en África.
-¿Cómo se sabe?