Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo Y, diciendo esto, Joe ocupó con entusiasmo el sitio del Cazador, el cual estuvo a punto de derribar la balanza al bajar. Joe se colocó en la actitud del Wellington que remeda a Aquiles en la entrada de Hyde Park, y, aunque no llevaba el escudo, estaba magnífico.
- Ciento veinte libras - escribió el doctor.
- ¡Bravo! - exclamó Joe, sonriendo sin saber muy bien por qué.
- Ahora yo - dijo Fergusson, y añadió por propia cuenta ciento treinta y cinco libras.
- Señor - intervino Joe- , si fuese necesario para la expedición, yo, absteniéndome de comer, podría adelgazar perfectamente unas veinte libras.
- No hace falta, muchacho - respondió el doctor- puedes comer cuanto quieras. Toma media corona para atracarte como te venga en gana.