Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo En aquel momento entró el doctor en su gabinete de trabajo, donde tenÃa lugar esta conversación, y miro a Kennedy, el cual se sintió como encogido.
- Dick - dijo el doctor- , ven con Joe; necesito saber cuánto pesáis los dos.
- Pero…
- No hará falta que te quites el sombrero. Ven.
Y Kennedy fue con él.
Entraron los tres en el taller de los señores Mitchell, donde habÃa preparada una de esas balanzas, llamadas romanas. Preciso era, efectivamente, que el doctor conociese el peso de sus compañeros para establecer el equilibrio de su aeróstato. Hizo, pues, subir a Dick a la plataforma de la balanza, y éste, sin oponer resistencia murmuró:
- Está bien, está bien. La verdad es que esto no compromete a nada.
- Ciento cincuenta y tres libras - dijo el doctor, apuntando la cifra en su libreta de notas.
- ¿Peso demasiado? .
- No, señor Kennedy - replicó Joe- . Además, yo soy ligero y eso compensara.