Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo - A propósito -dijo Joe- , ya sabrá que hoy nos pesan.
- ¡Cómo! ¿Nos pesan?
- Exacto, vamos a pesarnos los tres: usted, mi señor, y yo.
- ¿Como los jockeys?
- Como los jockeys. Pero, tranquilÃcese, no se le hará adelgazar si pesa demasiado. Se le aceptará tal como es.
- Pues yo no me dejaré pesar - dijo el escocés.
- Pero señor, parece que es necesario para la máquina.
- ¿Qué me importa a mà la máquina?
- ¡Le debe importar! ¿Y si por falta de cálculos exactos no pudiéramos subir?
- ¡Qué más quisiera yo!
- Pues sepa, señor Kennedy, que mi señor vendrá enseguida a buscarnos.
- No iré.
- No querrá hacerle un desaire, ¿verdad?
- Se lo haré.
- ¡Bueno! - exclamó Joe, riendo- . Habla asà porque no está él delante; pero cuando le diga a la cara: "Dick (perdone la confianza), Dick, necesito saber exactamente tu peso", irá, yo respondo de ello.
- No iré.