De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Por colosal que fuese la operación, no rebasaba el lÃmite de las fuerzas humanas. ¡Cuántos trabajos más difÃciles, en los que habÃa sido necesario combatir directamente contra los elementos, se habÃan llevado felizmente a cabo! Sin hablar más que de obras análogas, basta citar el Pozo del TÃo José, construido cerca de El Cairo por el sultán Saladino, en una época en que las máquinas no habÃan completado aún la fuerza del hombre. Dicho pozo baja al nivel del Nilo, a una profundidad de 300 pies. ¡Y aquel otro pozo abierto en Coblenza, por el margrave Juan de Baden, a la profundidad de 600 pies! Pues bien, ¿de qué se trataba en última instancia? De triplicar esta profundidad y duplicar su anchura, lo que harÃa la perforación más fácil. Asà es que no habÃa ni un peón, ni un oficial, ni un maestro, que dudase del éxito de la operación.