De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —Y exacta; amigo mÃo; porque explica todos los fenómenos del calórico. El calor no es sino un movimiento molecular, una simple oscilación de las partÃculas de un cuerpo. Cuando se aprieta el freno de un tren, el tren se para. ¿Y qué es del movimiento que le anima? Se transforma en calor, y el tren se calienta. ¿Por qué se untan con grasa los ejes de las ruedas? Para impedir que se caliente, porque este calor se convertirÃa en un movimiento rápido por transformación.
¿Comprendes?
—¡SÃ, comprendo! —repuso Miguel—. Perfectamente. AsÃ, por ejemplo, cuando yo he corrido largo rato y estoy nadando en sudor, ¿por qué me veo .obligado a detenerme? ¡Es muy sencillo, porque mi movimiento se ha transformado en calor!
Barbicane no pudo menos de sonreÃr al escuchar aquella ocurrencia de Miguel Ardán. Continuando su teorÃa, siguió diciendo:
—Eso hubiera sucedido a nuestro proyectil en caso de un choque, como a la bala que cae ardiente después de haber dado en la plancha metálica; y es porque su movimiento se ha convertido en calor. En consecuencia, afirmo que si nuestro proyectil hubiera tropezado con el bólido, su velocidad destruida de súbito, hubiera determinado un calor capaz de volatilizarse instantáneamente.