De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Hacia las dos de la mañana se encontraba Barbicane a la altura del vigésimo paralelo lunar, no lejos de la montaña llamada Pytheas, de 1,559 metros de altura. La distancia del proyectil a la Luna no era ya más que de 1,200 kilómetros, reducida a dos leguas y media con los anteojos.
El Mare Imbrium se extendía a la vista de los viajeros como una inmensa depresión cuyos detalles eran todavía poco perceptibles. Cerca de ellos a la izquierda, se alzaba el monte Lambert, cuya altura está calculada en 1,813 metros, y más allá, en el límite del océano de las Tempestades, a los 23° de latitud Norte y 29° de longitud Este, resplandecía la montaña radiada de Euler.