De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —Esta montaña, que sólo se eleva 1,815 metros sobre la superficie lunar, habÃa sido objeto de un interesante estudio del sabio astrónomo Schroeter, quien, tratando de reconocer el origen de las montañas de la Luna, dudaba de si el volumen del cráter se mostraba siempre aparentemente igual al volumen de las escarpas que lo formaban. En general, esta relación existÃa efectivamente y de ella deducÃa Schroeter que una sola erupción de materias volcánicas habÃa bastado para romper aquellas escarpas; porque, de verificarse varias erupciones sucesivas, se hubiera alterado la relación. Sólo el monte Euler desmentÃa esta ley general, y habÃa necesitado para su formación varias erupciones sucesivas, puesto que el volumen de su cavidad era el doble de su recinto.
Semejantes hipótesis estaban justificadas por observadores terrestres a quienes sus instrumentos no servÃan sino de un modo imperfecto. Pero Barbicane no querÃa contentarse con esto, y al ver que su proyectil se acercaba con regularidad al disco lunar, no desesperaba, si no de llegar a él, de sorprender cuando menos los secretos de su formación y darlos a conocer con el tiempo.