De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —En primer lugar, querido compañero —le respondió Barbicane—, no todos los aerolitos caen a la Tierra; al contrario, son los menos. AsÃ, pues, aunque pasásemos al estado de aerolito, no se deduce de esto que cayéramos a la superficie de la Luna.
—Sin embargo —replicó Miguel—, si nos acercáramos bastante...
—No importa —replicó Barbicane—. ¿No han visto en ciertas épocas atravesar el cielo a millares las estrellas fugaces?
—SÃ.