De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —En este caso —dijo Miguel Ardán— es necesario aire para mantener esta combustión. Por lo tanto hay una atmósfera que rodea esta parte de la Luna.
—Es posible —notó Barbicane—, pero no absolutamente necesario. El volcán puede suministrarse el oxÃgeno por la descomposición de ciertas materias y lanzar asà sus llamas en el vacÃo. Hasta me parece que esta deflagración tiene la intensidad y el resplandor de los objetos cuya combustión se produce el oxÃgeno puro. No nos apresuremos, pues, afirmando la existencia de una atmósfera lunar.