De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Para calcular este momento con una aproximación de segundos, Barbicane sólo necesitaba consultar sus notas de viaje y las diferentes alturas tomadas sobre los paralelos lunares. AsÃ, el tiempo empleado en recorrer la distancia que mediaba entre el punto muerto y el Polo Sur debÃa ser igual a la que separaba el Polo Norte del punto muerto. Las horas que representaban los tiempos recorridos estaban cuidadosamente anotadas, y el cálculo se simplificaba. Barbicane dedujo que el proyectil llegarÃa a dicho punto a la una de la madrugada del 7 al 8 de diciembre. En el momento en que hacÃa el cálculo eran las tres de la madrugada del 6 al 7; faltaban, pues, veintidós horas, si la marcha del proyectil no sufrÃa alteración, para llegar al punto apetecido.