De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna —Con el telescopio de Long's Peak. Ya sabéis que aproxima la Luna a dos leguas únicamente de las Montañas Rocosas, y que permite ver en su superficie los objetos de nueve pies de diámetro. Construyendo nuestros ingeniosos amigos un alfabeto gigantesco y escribiendo palabras de cien toesas y frases de una legua de longitud, podrán enviarnos noticias suyas. Se aplaudió ruidosamente al joven guardia que, en realidad, no carecÃa de imaginación. El teniente Bronsfield convino también en que la idea era factible. Añadió que, enviando rayos luminosos agrupados en haz por medio de espejos parabólicos, se podÃan establecer también comunicaciones directas; en efecto, estos rayos serÃan tan visibles en la superficie de Venus o de Marte como el planeta Neptuno lo es de la Tierra.
Acabó diciendo que los puntos brillantes observados ya sobre los planetas próximos, muy bien podrÃan ser señales hechas a la Tierra. Hizo observar, sin embargo, que si se pudiesen tener noticias del mundo lunar por estos medios, no podrÃa hacerse lo mismo desde el mundo terrestre, a no ser que los selenitas tuvieran a su disposición instrumentos apropiados para hacer todas sus observaciones a tan grandes distancias.