De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -Es una cosa muy sencilla-respondió Barbicane-. Si se llega a disminuir la densidad de la atmósfera que atraviesa la luz de la Luna, ¿no es evidente que se habrá vuelto esta luz más intensa?
-Evidentemente.
-Pues bien, para obtener este resultado, me bastará colocar mi telescopio en alguna montaña elevada, y es lo que haremos.
-Convenido, convenido -respondió el mayor-. ¡Tenéis una manera de simplificar las cosas...! ¿Y qué aumento esperáis obtener as�
-Un aumento de cuarenta y ocho mil veces, que nos pondrá la Luna a una distancia que será no más que de cinco millas, y los objetos para ser visibles no necesitarán tener más que un diámetro de nueve pies.
-¡Perfectamente! -exclamó J. T. Maston-. ¿Nuestro proyectil va a tener nueve pies de diámetro?
-Ni más ni menos.
-Permitidme deciros, sin embargo -repuso el mayor Elphiston-, que, aun asÃ, será un peso tal ... .
-¡Oh, mayor! -respondió Barbicane-. Antes de discutir su peso, permitidme deciros que nuestros padres hacÃan, en este género, maravillas. Lejos de mÃ
la idea de que la balÃstica no ha progresado, pero bueno es saber que ya en la Edad Media se obtenÃan resultados sorprendentes, y aun me atreveré a decir más sorprendentes que los nuestros.