De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna -Eso contádselo a mi abuela-replicó Morgan.
Justificad vuestras palabras -exclamó al momento J. T. Maston.
-Nada más fácil -replicó Barbicane-, puedo citar ejemplos en apoyo de mi aserción. En el sitio que puso a Constantinopla Mohamed II, en 1543, se lanzaron balas de piedra que pesaban 1.900 libras, que serÃan de un regular tamaño.
-¡Oh! ¡Oh! -exclamó el mayor-. Muchas libras son 1.900.
-En Malta, en tiempos de los caballeros, cierto cañón del fuerte de San Telmo arrojaba proyectiles que pesaban 2.500 libras.
-¡Imposible!
-Por último, según un historiador francés, bajo el reinado de Luis XI, habÃa un mortero que arrojaba una bomba de 500 libras de peso solamente; pero esta bomba, partiendo de la Bastilla, que era un punto en que los locos encerraban a los cuerdos, iba a caer en Charenton, que es un punto donde los cuerdos encierran a los locos.
-¡Imposible!
-¡Muy bien! -dijo J. T. Maston.