Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras De manera que tenemos aquà un aire que será necesario condensar para alimentar los pulmones y que, sin embargo, en su estado natural, será lo suficientemente denso para elevar el globo. Entienden entonces la contradicción de estos hechos. No insisto más.
Por otra parte, una vez admitido el punto de partida, el viaje de Pfaall es maravilloso, lleno de inesperados comentarios, de singulares observaciones. El aeronauta arrastra al lector con él hacia las altas regiones del aire y atraviesa velozmente una nube borrascosa. A una altura de nueve millas y media siente que sus ojos, que la presión atmosférica no puede mantener, saltan fuera de sus órbitas y que los objetos contenidos en la barquilla se presentan bajo una forma monstruosa y falsa. Sigue elevándose, le sobreviene un espasmo, se ve precisado a hacerse una sangrÃa con su cortaplumas, la cual le proporciona un alivio inmediato.