Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras «A una altura de diecisiete millas —dice Pfaall—, el panorama que ofrecÃa la Tierra era magnÃfico. Hacia el oeste, el norte y el sur, hasta donde alcanzaban mis ojos, se extendÃa la superficie ilimitada de un océano en aparente calma, que por momentos iba adquiriendo una tonalidad más y más azul. A grandÃsima distancia, hacia el este, aunque discernibles con toda claridad, veÃanse las Islas Británicas, la costa atlántica de Francia y España, con una pequeña porción de la parte septentrional del continente africano. Era imposible advertir la menor señal de edificios aislados y las más orgullosas ciudades de la humanidad se habÃan borrado completamente de la faz de la Tierra».
Pronto Pfaall alcanza una altitud de veinticinco millas y su mirada contempla no menos de las trescientas veintavas partes de la superficie de la Tierra. Instala su aparato de condensación, se encierra, él y toda la barquilla, en una cámara de caucho, condensa la atmósfera a su alrededor, e inventa un aparato ingenioso, que, por medio de las gotas de agua que caen sobre su frente, lo despierta una vez por hora, de manera que pueda renovar el aire viciado acumulado en este estrecho espacio.