Edgar Poe y sus obras
Edgar Poe y sus obras Día por día, lleva el diario de su viaje. Había partido el primero de abril. El seis, se encuentra en el Polo, observa los inmensos témpanos de hielo y ve como el horizonte se amplía súbitamente, debido al achatamiento de la Tierra. El siete, estima su altura en 7254 millas y tiene bajo sus ojos la totalidad del diámetro mayor de la Tierra, con el ecuador por horizonte.
Entonces su planeta nativo comienza a disminuir día a día, pero no puede ver la Luna que está casi en su cenit y que el globo le oculta. El quince, un ruido aterrador lo sumerge en el estupor, suponiendo que un inmenso meteorito se ha cruzado en su camino. El diecisiete, al mirar hacia abajo, fue presa de un terror inmenso, pues el diámetro de la Tierra aparecía súbitamente aumentado en una inmensa proporción. ¿Había reventado su globo? ¿Caía con la más impetuosa e incalculable velocidad? Sus rodillas temblaron, sus dientes castañeteaban, el pelo se le erizaba… Pero la reflexión vino en su ayuda y júzguese su alegría, cuando comprendió que ese astro extendido bajo sus pies y hacia el cual descendía rápidamente, era la Luna en toda su gloria.
Mientras dormía, el globo había invertido su posición y descendía entonces hacia el brillante satélite cuyas montañas proyectaban masas volcánicas en todas direcciones.