El Chancellor
El Chancellor El capitán Kurtis frunce el entrecejo cada vez que el contramaestre o el teniente le dan un parte, detalle que no presagia nada bueno.
La maniobra de las bombas continúa durante todo el dÃa y toda la noche; pero el mar nos va ganando terreno. La tripulación está extenuada de cansancio y entre ella se advierten sÃntomas de desaliento. Sin embargo, el contramaestre y el segundo predican con el ejemplo, y los pasajeros ayudan a maniobrar.
La situación ha variado mucho desde que el Chancellor estuvo encallado en el suelo firme de la Roca del Jamón, porque ahora flota sobre un abismo en el que puede sepultarse de un momento a otro.