El Chancellor
El Chancellor ¿En qué situación de ánimo nos encontramos? Yo, más que resignado, permanezco indiferente. El señor Letourneur sólo vive para su hijo, y éste no piensa más que en su padre. Andrés manifiesta una resignación valerosa y cristiana que sólo se puede comparar con la resignación de la señorita Herbey. Falsten es siempre él mismo, y hasta en estos momentos angustiosos escribe números en su cuaderno. La señora Kear se muere, a pesar de los solÃcitos cuidados que la joven y yo le prodigamos.
En cuanto a los marineros, dos o tres permanecen serenos; pero los demás están muy próximos a perder la cabeza. Algunos, impulsados por su natural groserÃa, parecen dispuestos a entregarse a excesos, y no se les podrá contener, porque sufren la perniciosa influencia de Owen y de Jynxtrop.
El teniente Walter está muy débil y, a pesar de su valor, se va a ver obligado a dejar de prestar servicio. Roberto Kurtis y el contramaestre, enérgicos e inconmovibles, son hombres a quienes la Naturaleza ha forjado en toda su dureza, expresión tomada del argot metalúrgico que los pinta perfectamente.