El Chancellor
El Chancellor EL VIENTO SE INCLINA AL NORTE. — SE INSTALA EL MÁSTIL EN LA BALSA Y SE IZA LA VELA. — A SEISCIENTAS CINCUENTA MILLAS DE TIERRA. — RÉGIMEN DE A BORDO
Continuación del 7 de diciembre.
EN este primer día no ha sucedido ningún otro incidente reseñable.
Hoy, a las ocho de la mañana, el capitán Kurtis nos reunió a todos nosotros, pasajeros y tripulación.
—Amigos míos, dijo, tomen nota de esto. Comando esta balsa como comandaba a bordo en el Chancellor. Cuento pues que todos sin excepción me presten obediencia. ¡Pensemos sólo en la salvación común, estemos unidos, y que el cielo nos proteja!».
Estas palabras fueron bien acogidas.
La pequeña brisa que sopla en este momento, y de la que el capitán determina la dirección por la aguja del compás, rola hacia el norte. Es una circunstancia feliz que hay que aprovechar sin demora para aproximarnos lo antes posible a la costa americana. El carpintero Daoulas se ocupa entonces de instalar el mástil cuyo emplazamiento ha sido elegido en la proa de la balsa, y dispuesto de dos cabos de arbotantes que deben mantenerlo más sólidamente.
Mientras trabaja, el contramaestre y los marineros envergan el sobrejuanete grande sobre la verga que ha sido reservada para este uso.