El Chancellor
El Chancellor A las nueve horas y media, el mástil es levantado. Obenques, puestos tiesos sobre los costados de la balsa, aseguran la solidez. La vela es izada, amurada sobre la borda, y la balsa, empujada viento en popa, se desplaza bastante sensiblemente bajo la acción de la viento que no ha amainado.
Terminada esta faena, el carpintero procura instalar un timón que permita a la balsa seguir la dirección deseada. Los consejos de Robert Kurtis y del ingeniero Falsten no le faltan. Después de dos horas de trabajo, una suerte de espadilla está colocada detrás, más o menos semejante a aquellas que se emplean en las embarcaciones malayas.
Durante este tiempo, el capitán Kurtis hizo las observaciones necesarias para obtener exactamente su longitud, y, cuando llega el mediodÃa, toma la altura del sol con bastante exactitud.
El punto que obtiene con bastante aproximación es el siguiente:
Latitud, 15° 7' norte.
Longitud, 49° 35' oeste de Greenwich.
Marcado el punto sobre la carta, muestra que estamos aproximadamente a seiscientas cincuenta millas al nordeste de la costa de Paramaribo, es decir de la porción más acercada al continente americano, que, asà como esto ya ha sido anotado, forma el litoral de la Guayana holandesa.