El Chancellor
El Chancellor Entonces, tomando la media de todas las probabilidades, no podemos esperar, hasta con la ayuda constante de los alisios, hacer más de diez o doce millas al dÃa, sobre un aparato tan imperfecto como una balsa que no puede correr más que con viento en popa. Tenemos pues dos meses de navegación, suponiendo las circunstancias más favorables, salvo el caso, poco probable, de ser encontrados por algún navÃo. Pero el Atlántico es menos frecuentado en esta parte, más que al norte o al sur. Hemos ido a caer, desgraciadamente, entre las lÃneas de las Antillas y las del Brasil, las que siguen los transatlánticos ingleses o franceses, y mejor es no contar con un encuentro fortuito de algún navÃo. ¡Por otra parte, si sobrevienen las calmas, si el viento cambia y nos empuja al este, tendremos que navegar, no diré dos, pero cuatro, o seis meses, y cierto es que carecerÃamos de vÃveres antes de finalizar el tercer mes!