El Chancellor
El Chancellor Nos encontramos bajo el undécimo paralelo. El calor durante el dÃa es extremadamente fuerte, y el sol brilla con áspero esplendor. Una especie de vapor ardiente impregna la atmósfera. Como la brisa viene sólo por bocanadas, la vela cuelga sobre el mástil durante las calmas momentáneas, que se prolongan durante bastante tiempo. Mientras Robert Kurtis y el contramaestre, por indicios que sólo los marineros pueden reconocer, piensan que una corriente de dos a tres millas a la hora nos arrastra hacia el oeste. SerÃa pues una circunstancia favorable, que podrÃa abreviar considerablemente nuestra travesÃa. ¡Quiera Dios que el capitán y el contramaestre no se hayan equivocado, porque, desde los primeros dÃas y por el calor tropical, la ración de agua apenas basta para calmar nuestra sed!