El Chancellor
El Chancellor —No, responde el capitán.
—¿Cómo dice? Exclama Owen.
—Digo: no».
El marinero mira fijamente a Robert Kurtis, y frunce los labios en una sonrisa de mal augurio. Vacila un instante, preguntándose si debe insistir, pero se detiene, y, sin añadir una palabra, regresa hacia sus compañeros, que conferencian en voz baja.
¿Robert Kurtis hizo bien en negarse de una manera tan drástica? El futuro nos lo dirá. Cuando le hablo de este incidente, me responde:
«¡ Dar aguardiente a estos hombres! ¡PreferirÃa echar el barril al mar!».