El Chancellor
El Chancellor Al llegar la noche me aproximo a Andrés Letourneur y le presento el pedacito de galleta como ofrecido por mÃ.
El joven lo coge con ansia y pregunta:
—¿Y mi padre?
—El señor Letourneur ha recibido también su parte y yo la mÃa… Y mañana y los dÃas siguientes, podré, seguramente, darle más… Coma, coma.
Andrés, sin tratar de averiguar la procedencia de este bizcocho, se lo ha llevado ávidamente a la boca.
Y este dÃa, a pesar del ofrecimiento del señor Letourneur, no he comido nada… nada.