El Chancellor
El Chancellor En este momento uno de los canÃbales levanta la voz. Es el carpintero Daoulas, quien dice que se debe evaporar el agua del mar al sol, a fin de recoger la sal para salar lo que queda del cadáver.
—Sà —responde el contramaestre.
Después, todos guardan silencio. Sin duda, la proposición del carpintero ha sido aceptada, porque no vuelvo a oÃr más.
A bordo de la balsa reina silencio profundo, de donde deduzco que mis compañeros duermen.
Ya no padecen hambre.