El Chancellor

El Chancellor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí —responde Roberto Kurtis—, aquella noche que hubo tanta agitación en el puente del Chancellor. Los marineros de cuarto habían visto que una leve humareda se escapaba por los intersticios de la escotilla mayor e inmediatamente avisaron al capitán y a mí. No había duda alguna, se habían incendiado las mercancías en la bodega y no se podía penetrar hasta el foco del siniestro. Entonces, hicimos lo único que podía hacerse en semejantes circunstancias, es decir, condenar las escotillas de modo que el aire no pudiera penetrar en el interior del buque. Confiaba en que con ello lograríamos sofocar ese principio de incendio, y durante los primeros días he creído que lo habíamos dominado efectivamente; pero desde hace tres días, por desgracia, se ha averiguado que el fuego, lejos de disminuir, progresa. El calor que se desarrolla bajo nuestros pies aumenta sin cesar, y, a no ser porque he adoptado la precaución de mantener el puente constantemente húmedo, no sería ya soportable. De todos modos, es preferible que sepa usted estas cosas, señor Kazallon —añadió Roberto Kurtis—, y por eso se las digo.

He escuchado en silencio la relación del segundo, haciéndome cargo de la gravedad que entraña un incendio cuya intensidad aumenta de día en día, y que acaso ningún poder humano podrá dominar.

—¿Sabe usted qué ha originado el incendio? —pregunto a Roberto Kurtis.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker