El Chancellor
El Chancellor Las distracciones son muy raras a bordo; pero, afortunadamente, se me ocurre la idea de explorar el arrecife desconocido donde ha encallado el Chancellor. El paseo no será largo ni ameno, sin duda, pero me proporciona la ocasión de dejar el buque durante algunas horas, y estudiar un suelo cuyo origen debe ser curioso.
Conviene, además, levantar el plano de este arrecife, que no está indicado en los mapas, y creo que los Letourneur y yo podemos efectuar con facilidad este trabajo de hidrografÃa, dejando luego al capitán Kurtis el cuidado de completarlo, cuando haya calculado nuevamente la longitud y la latitud del escollo con la mayor exactitud posible.
Los Letourneur aceptan mà proposición, el capitán pone a nuestra disposición la ballenera, provista de sondaderas y conducida por un marinero, y dejamos el Chancellor el 31 de octubre por la mañana.
