📕 El conde de Chanteleine (Verne, p. 127) - PlanetaLibro.net

El conde de Chanteleine

El conde de Chanteleine

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo VIII

La huída

Fácil es de imaginar la noche que pasaría el conde al lado de su hija, salvada de la muerte de una manera tan milagrosa.

Mil recuerdos horrorosos se agolpaban en su mente: la muerte de su esposa, de aquella santa mujer, de aquella mártir infamemente asesinada, despertaba su dolor, que era más intenso al considerar a su idolatrada María huérfana de madre. Sin embargo, en medio de la amargura que sentía al evocar tan triste memoria, y al paso que elevaba al cielo fervorosas oraciones por el descanso de la que tanto había amado, por la vida de su hija y por el generoso libertador de ésta, iba experimentando un dulce consuelo y hasta una melancólica alegría.

Kernan por su parte, pasada la primera sorpresa, se dirigió al caballero de Trégolan, y con el acento conmovido todavía, pero lleno de noble franqueza, le dijo:

—Señor, desde hoy tendréis en mí un siervo tan leal como un perro, podréis disponer de mi vida como y cuando os plazca; lo que habéis hecho por mi amo no puede pagarse con nada en el mundo, pero permitidme, al menos, que yo os sacrifique mi existencia si algún día podéis necesitar de ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker