El conde de Chanteleine
El conde de Chanteleine En el transcurso de trece días, en que Kernan había ido por la mañana a Brest, y regresado por la noche a su posada, no pudo comunicar a sus amigos ni una sola nueva capaz de disipar su inquietud. La mayor parte de los pescadores que con sus mujeres e hijos habían sido aprisionados en la gruta de Morgat, iban siendo guillotinados impíamente; de suerte que sólo un verdadero milagro podía salvar al conde.
Al llegar el día decimotercero, esto es, el 26 de julio, partió Kernan, según su costumbre, pero muy de mañana, y no regresó, de suerte que Henry pasó toda la noche en una mortal inquietud.