El Rayo verde

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No obstante, los hermanos Melvill tuvieron una idea. En el mediodía del 11 de agosto, propusieron una partida de croquet a la señorita Campbell, con intención de distraerla, si ello era posible, y, a pesar de que Aristobulus Ursiclos también era de la partida, Elena no rechazó la invitación, aunque solo fuera para tenerlos contentos.

Hemos de decir que tanto el hermano Sam como el hermano Sib se alababan de ser unos campeones en aquel juego. Y en Oban había precisamente un campo para jugar al croquet.

Generalmente sucede que en la mayor parte de las poblaciones de baños existe un emplazamiento, mal o bien nivelado, sea pradera o sea playa, lo cual no prueba tanto la exigencia de los jugadores como su indiferencia o su falta de celo por aquella noble distracción. Pero en Oban había eras no arenosas, sino tapizadas de mullido césped —esto es lo que se llama crokets-grounds—, humedecidas todas las tardes por medio de bombas de riego, apisonadas por las mañanas con rodillos de piedra y suaves como el terciopelo pasado por un laminador. Pequeños trozos de piedra de forma cúbica, al ras del suelo, servían para fijar los piquetes y los arcos. Además, una pequeña zanja de algunas pulgadas de profundidad limitaba cada emplazamiento, rodeando los mil doscientos pies cuadrados necesarios para las operaciones de los jugadores.


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