El Rayo verde

El Rayo verde

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Es mucho mejor! —contestó ella, mientras pensaba que sería mejor todavía si no hubiera un habitante de más en la isla.

Sin embargo, en defecto de casino o de hotel, los hermanos Melvill descubrieron una especie de posada bastante aceptable, donde se detenían los turistas a quienes no les bastaba el poco tiempo que les dejaba el barco para visitar las ruinas de Iona. Así, pues, pudieron hospedarse aquel mismo día en la posada Las Armas de Duncan, mientras Olivier Sinclair y Aristobulus Ursiclos se instalaban lo mejor posible cada uno en una cabaña de pescadores.

Pero a la señorita Campbell la dominaba un estado de espíritu tal, que desde la ventana abierta al mar, de su pequeño cuartito, se encontraba tan bien como en la terraza de su torre de Helensburgh y mucho mejor, sin duda alguna, que en el salón del Caledonian Hotel. Desde donde se hallaba, el horizonte se extendía ante sus ojos sin que ningún islote rompiera su línea circular, y con un poco de imaginación hubiera podido apercibir, a tres mil millas de distancia, la costa americana del otro lado del Atlántico. Verdaderamente el sol tenía un buen escenario para ponerse con todo esplendor.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker