El Rayo verde
El Rayo verde Y Aristobulus Ursiclos no se dejó perder tan buena ocasión para engolfarse en una disertación arqueológica que los hermanos Melvill —que se habían ido acercando— no se atrevieron a interrumpir.
Pero la señorita Campbell, sin hacer cumplidos, los dejó para irse nuevamente al lado de Olivier Sinclair y, cuando este terminó el dibujo, se reunieron todos a la entrada de la catedral.
Este monumento es un edificio compuesto por dos iglesias acopladas, de gruesos muros y pilares sólidos, que ha desafiado las injurias del tiempo durante mil trescientos años.
Los visitantes se pasearon por la primera iglesia, cuyos aros y bóvedas demuestran su origen romano, y luego por la segunda, edificio gótico del siglo XII, que forma la nave y algunas capillas de la otra. Por espacio de pocos minutos vagaron a través de aquellas ruinas, pisando las grandes losas, cuyas pinturas dejaban ver el suelo. Aquí aparecían tapas de sepulcro, allá lápidas funerarias apoyadas en los rincones, con sus estatuas yacentes, que parecían pedir una limosna al transeúnte.