El Rayo verde

El Rayo verde

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Este comentario tan oportuno que hizo la señorita Campbell, provocó una mueca irónica en los labios de Aristobulus Ursiclos.

—¿De dónde ha sacado usted, señorita Campbell —le dijo—, que unos ojos puedan sonreír?

Quizá la señorita Campbell tenía deseos de contestarle que, en todo caso, no sería mirándole a él que sus ojos tendrían tal expresión, pero se calló, y guardó su respuesta.

—Es un error muy extendido —prosiguió Aristobulus Ursiclos con énfasis— hablar de la sonrisa de los ojos. Estos órganos de la vista están desprovistos precisamente de toda expresión. Por ejemplo: si tapamos un rostro con una careta les apuesto a que no podrán ustedes saber si aquel rostro expresa alegría o tristeza.

—¿Ah, sí? —contestó el hermano Sam, que parecía tomar interés por aquella lección.

—Lo ignoraba —añadió el hermano Sib.

—Pues es así —concluyó Aristobulus Ursiclos—; y si tuviera un antifaz…

Pero aquel joven erudito no tenía ninguno y no pudo hacerse el experimento para salir de dudas sobre la cuestión.

Pero ya la señorita Campbell y Olivier Sinclair habían salido del claustro y se dirigían hacia el cementerio de Iona.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker