El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Así, pues, la noticia de que los tres sabios miembros de la Sociedad Geográfica de Venezuela iban a partir para resolver la cuestión del Orinoco y de sus dos afluentes del Sudoeste, produjo gran efecto en el país. Los habitantes de Ciudad-Bolívar son demostrativos, apasionados y ardientes. Los periódicos se mezclaron en la contienda, tomando unos el partido de los atabaponistas, y otro el de los guaviarenses o el de los orinoquenses. El público se apasionó. Parecía como si dichos ríos amenazasen cambiar de cauce, abandonar a los territorios de la República, emigrar a algún otro Estado del Nuevo Mundo, si no se les hacía justicia.
¿Ofrecía el viaje serios peligros? Hasta cierto punto sí, para viajeros que no pudieran contar más que con sus recursos propios. Pero aquella vital cuestión, ¿no valía la pena de algunos sacrificios por parte del Gobierno? ¿No era aquélla la ocasión indicada para utilizar la milicia, que podría contar con 250 000 hombres en sus filas y de los que nunca se habían reunido más de una décima parte? ¿Por qué no poner a disposición de los exploradores una compañía del ejército permanente, que cuenta 6000 soldados, y cuyo estado mayor ha poseído hasta 7000 generales, sin hablar de los oficiales superiores, como asegura Elíseo Reclus, siempre tan perfectamente informado de estas curiosidades etnográficas?