El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Tal catástrofe casi estuvo a punto de acontecerle a la Moriche. Arrastrada con violencia extrema, faltó poco para que fuera arrojada contra una enorme roca. Si tal accidente se hubiera efectuado, claro es que la Gallinetta y la Maripare hubieran podido salvar al personal y material de la Moriche. En tal caso, Jacques Helloch y sus compañeros se hubieran visto obligados a tomar pasaje a bordo de una o de otra falca, y estaba indicado que la Gallinetta recibiese a bordo a sus compatriotas. Esta eventualidad habría contrariado en extremo al sargento Marcial, por más que la hospitalidad ofrecida a los dos franceses no hubiera durado más que algunas horas.
Después de haber sorteado los peligros del raudal de Aji, los marineros no fueron menos dichosos en el paso del raudal de Castillito, el último que puede estropear la navegación del río subiendo a San Fernando de Atabapo.
Terminado el almuerzo al mediodía, Jacques Helloch fue a proa de la Moriche a fumar un cigarrillo.
Con vivo disgusto advirtió que Valdez no se había engañado en sus predicciones. El viento caía y las velas no podían vencer la corriente. A veces, bajo un ligero soplo que las animaba, las piraguas ganaban algunas encabladuras.