El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco En suma, aquellos barcos de fondo plano, construidos para navegar por aguas tranquilas, no tienen tamaño ni forma adecuados para soportar tales golpes, y es muy considerable el número de ellos que durante estos chubascos, frecuentes en la estación cálida, quedan destruidos en las riberas del Medio Orinoco.

El río es bastante ancho en aquel sitio. Se ensancha desde la punta meridional de la gran isla de Guayartivari. Se le podría comparar a un vasto lago que se redondea al Este, al contrario de la desembocadura del Guaviare, que se hunde al Sur. Las violencias atmosféricas pueden, pues, ejercerse allí libremente, y los llanos ribereños no presentan ni cerros, ni bosques que puedan ser un obstáculo para ello. La embarcación sorprendida por tales marejadas, ni aun tiene la posibilidad de huir como los navíos en el mar, y su único recurso es arrojarse a la costa.
Los marineros lo sabían, y nada podían hacer para prevenir la catástrofe. Así es que pensaban ya en salvar sus personas antes de abordar los arrecifes, y el salvamento no podía efectuarse más que lanzándose a través de la resaca.
Miguel, Varinas y Felipe, a pesar de las ráfagas de viento, habían abandonado el rouf de la Maripare, inundado en parte por el choque de las olas, y estaban prestos a todo evento.