El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —Comprenderás que no podemos abandonar a la señorita Juana de Kermor.
—Todo lo comprendo, mi querido Jacques —respondió Germán Paterne—, ¡hasta las cosas de las que pretendes que no entiendo nada! Has creÃdo salvar a un joven; has salvado a una joven…, y es evidente que nos será imposible abandonar a esta interesante persona.
—¡No hubiera tampoco abandonado a Juan de Kermor! —afirmó Jacques Helloch—. ¡No! No le hubiera dejado expuesto a tantos peligros sin querer participar de ellos. Era mi deber… Nuestro deber, Germán, era ayudarle hasta el fin.
—¡Conforme! —respondió Germán Paterne con la mayor serenidad del mundo.
He aquà lo que la señorita De Kermor habÃa sucintamente referido a sus dos compatriotas.
El coronel De Kermor, nacido en 1829 y que actualmente tenÃa sesenta y tres años, se habÃa casado en 1859 con una criolla de la Martinica. Los dos primeros hijos habidos de su matrimonio murieron de corta edad. Juana no les habÃa conocido, y de tal pérdida, los señores De Kermor quedaron inconsolables.