El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco En la noche del 23 al 24 de mayo, en pleno Atlántico, y a causa de espesa niebla, el Norton fue abordado por el vapor español Vigo, de Santander. El choque echó a pique al Norton, arrastrando a sus pasajeros, excepto cinco de éstos, y a la tripulación, excepto dos, sin que el Vigo pudiera auxiliarles.
La señora De Kermor no tuvo tiempo de abandonar el camarote que ocupaba, situado en la parte donde se produjo el choque, y la nodriza pereció igualmente, aunque consiguió subir al puente con la niña.
Ésta logró salvarse gracias a los esfuerzos de uno de los dos marineros del Norton, que consiguió llegar al Vigo.
Hundido el Norton, el navío español, averiado en la proa, pero cuyas máquinas no habían resultado estropeadas por el choque, permaneció en el lugar de la catástrofe y echó sus botes a la mar. Sus prolongadas pesquisas fueron vanas y tuvo que dirigirse hada la más próxima de las Antillas, donde llegó ocho días más tarde.