El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco El sargento Marcial no quiso creer en la imposibilidad de no volver a ver nunca a su coronel. Practicó algunas pesquisas con objeto de descubrir en qué país había ido a sepultar su desesperada existencia, lejos de los que le conocían, y a los que daba un eterno adiós…

Entretanto, la niña crecía al lado de su familia adoptiva. Doce años transcurrieron antes que los Heredia llegasen a recoger algunas noticias relativas a la familia de la niña. Al fin se supo que una señora De Kermor, pasajera a bordo del Norton, era la madre de Juana, y que su marido, el coronel de este nombre, vivía aún.
Juana era entonces una niña de doce años que prometía convertirse en una encantadora joven. Instruida, seria, penetrada de un profundo sentido de sus deberes poseía una energía poco común a su edad y a su sexo.