El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los Heredia no se creyeron con derecho a ocultarle aquellas nuevas noticias, y, a partir de este día, pareció que su espíritu estaba iluminado por persistente luz. Se creyó llamada para encontrar a su padre. Esta creencia llegó a ser su pensamiento habitual, especie de obsesión que producía modificación notoria en su estado intelectual y moral. Aunque muy dichosa en aquella casa, donde había pasado su infancia y donde la trataban como a su hija, no vivió más que con la idea de reunirse al coronel De Kermor. Se supo que éste se había retirado a Bretaña, cerca de Nantes, su ciudad natal. Le escribió para saber si residía allí actualmente. ¡Qué triste nueva cuando la joven supo que su padre había desaparecido hacía bastantes años!

Entonces la señorita De Kermor suplicó a sus padres adoptivos que le permitiesen partir para Europa… Iría a Francia… A Nantes… Conseguiría encontrar las huellas que se consideraban perdidas. Donde los extraños fracasan, una hija, guiada por su instinto, puede obtener buen éxito.

Los Heredia consintieron en su partida sin esperanza alguna. La señorita De Kermor abandonó, pues, a La Habana, y, tras feliz travesía, llegó a Nantes, donde encontró al sargento Marcial, que seguía ignorando el paradero de su coronel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker