El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Cómo! —exclamó Manuel—. ¿Tendrían la audacia de decir…?

—El uno, el señor Felipe, sostiene que el verdadero Orinoco es su afluente el Atabapo; el otro, el señor Varinas, afirma que es su afluente el Guaviare.

—¡Qué atrevimiento! —exclamó el delegado—. A creerles, ¡el Orinoco no sería el Orinoco!

Manuel estaba verdaderamente furioso, furor del que participaban su mujer y sus hijos. Su amor propio sentíase realmente herido en la fibra más delicada, en su Orinoco…, ¡el río de los ríos!

Fue entonces preciso explicarles lo que Miguel y sus dos colegas habían ido a hacer en San Fernando, y a qué investigaciones, seguidas sin duda de discusiones borrascosas, debían de entregarse en aquel momento.

—Y ¿qué pretende ese señor Miguel? —preguntó el delegado.

—El señor Miguel afirma que el Orinoco es el río que hemos seguido de San Fernando a Danaco —respondió Germán Paterne.

—¡Y que sale del macizo de la Parima! —afirmó con resonante voz Manuel—. Así, si el señor Miguel viene a vemos, será recibido con cordialidad. Pero los otros dos que no vengan al rancho, pues les arrojaríamos al río, ¡y beberían en él lo bastante para asegurar que su agua es la del Orinoco!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker