El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —Precisamente, Jorrés, y a su cabeza se ha puesto el presidiario Alfaniz.
—Es la primera vez que oigo ese nombre —declaró el español—. En todo caso, no tenemos que temer el encuentro con los quivas, pues, según se decÃa en el paÃs, ellos pretendÃan volver a los territorios de Colombia, de donde habÃan sido arrojados, y, de ser asÃ, no pueden estar en esta parte del Orinoco.
Jorrés estaba bien informado cuando decÃa que estos quivas debÃan dirigirse hacia los llanos de Colombia, pasando más al Norte si era preciso. Fuera lo que fuera, los viajeros no olvidarÃan las recomendaciones de Manuel Asunción y se mantendrÃan alerta.
El dÃa transcurrió sin incidente alguno. La navegación se efectuaba en las mejores condiciones de rapidez. Las piraguas iban de isla en isla, no abandonando una, sino para tocar en otra.
Por la noche amarraron en la isla Caricha. El viento habÃa calmado, y mejor era estacionarse que recurrir a las palancas en la oscuridad.