El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Aquí y allá también algunos de esos árboles llamados de leche, que son poco comunes en las cercanías del litoral, y grupos de esos árboles de la vida, tan abundantes en el Orinoco. Las hojas de estos preciosos vegetales sirven para fabricar los tejados de sus cabañas: sus fibras se transforman en hilos y cuerdas, su sustancia es nutritiva, y su savia, después de la fermentación, produce una bebida muy sana.
A medida que Jacques Helloch penetraba en el bosque, se despertaban en él sus instintos de cazador. ¡Cómo se ponían a tiro los pecaríes, los perezosos, los monos blancos, llamados viuditas, y los tapires! Pero entre Valdez y él no podían llevar tanta caza, y era mejor no delatar su presencia con las detonaciones. Pudieran ser oídas, y quién sabe si los quivas no rondaban por entre las malezas. Además, si los guaharibos se habían retirado por miedo, no sería aquélla la mejor manera de que aparecieran. Jacques Helloch y Valdez caminaban, pues, en silencio. Seguían por una especie de sendero sinuoso. ¿Dónde conducía este sendero…? ¿Terminaba en algún claro del lado de la sierra?