El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En suma, y esto fue fácil de advertir, el camino no podía ser más que muy lento, muy penoso, y era preciso contar con los retrasos, las fatigas, las paradas frecuentes. Si las piraguas hubieran podido llegar a las bocas del Orinoco, tal vez la región de Parima hubiese ofrecido un camino menos obstruido hacia la misión de Santa Juana.

A estos diversos pensamientos se abandonaba Jacques Helloch mientras su compañero no se distraía del objeto de aquella exploración; es decir, el descubrimiento de un sitio o una casa habitada por alguno de aquellos indios, de los que esperaba obtener buenos servicios.

Después de una hora de marcha, el patrón de la Gallinetta gritó:

—¡Una cabaña!

Jacques Helloch y él se detuvieron.

A cien pasos había una cabaña de miserable aspecto. Perdida en lo más hondo de un macizo de palmeras, su tejado, cónico, casi tocaba en tierra. En la base de este techo se abría una estrecha abertura irregular, que ni aun tenía puerta.

Jacques Helloch y Valdez se dirigieron hacia la cabaña y penetraron en el interior.

Estaba vacía.

En este momento se oyó una detonación, bastante próxima, en dirección del Norte.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker