El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco El destacamento se componía de ocho personas. Jacques Helloch y Valdez iban a la cabeza; después Juan y Gomo, siguiendo la dirección indicada por el joven indio. Seguíanle Germán Paterne y el sargento Marcial, y tras éstos, los dos tripulantes de la Gallinetta llevaban los equipajes, reducidos a lo estrictamente necesario; mantas para las noches, carne en conserva y harina de yuca en cantidad suficiente. Cada uno llevaba su calabaza con aguardiente o tafia.
Seguramente, la caza, abundante en aquellos bosques, hubiera bastado para el alimento de los viajeros. Pero era mejor que no indicasen su presencia por las detonaciones de las armas de fuego.
Si algunos pecaríes o capibaras se dejaban capturar sin necesidad de que se les tirase con bala, serían bien recibidos. De este modo los ecos de la sierra no repercutirían un solo tiro.
Jacques Helloch, el sargento Marcial y Valdez iban armados con sus carabinas, la cartuchera llena y el revólver y el cuchillo al cinto. Germán Paterne había tomado su fusil de caza y su caja de botánica.