El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hasta entonces, pues, Jacques Helloch y sus compañeros habían evitado todo mal encuentro. Ni animales peligrosos, ni malhechores, éstos más temibles que aquéllos. Verdad que, sin haber hablado de Jorrés ni de Alfaniz, Jacques Helloch y Valdez no descuidaban una severa vigilancia. Con frecuencia, el patrón de la Gallinetta, adelantándose al grupo de los viajeros, se alejaba por la izquierda e iba a la descubierta, a fin de impedir toda sorpresa o prevenirse contra ima repentina agresión. Después, no observando nada sospechoso, aunque a veces se alejaba más de medio kilómetro, Valdez volvía a ocupar su sitio junto a Jacques Helloch. Un cambio de miradas les bastaba para entenderse.

Los viajeros marchaban en grupo compacto, tanto como lo permitía la anchura del sendero paralelo al río Torrida. Varias veces, sin embargo, fue preciso entrar en el bosque a fin de rodear altas rocas o profundas depresiones. La dirección del río se mantenía siempre hacia el Nordeste, junto a las estribaciones de la sierra Parima. En la otra ribera el bosque se desenvolvía en grupos de árboles, dominados aquí y allí por alguna palmera gigantesca. Más arriba veíase la punta de la montaña, cuya arista septentrional debía unirse al sistema orográfico del Roraima.

Juan y Gomo caminaban juntos, costeando la orilla, bastante ancha, para dar paso a dos personas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker