El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Jacques Helloch acababa de coger su carabina, colocada junto a él contra una roca, y rápidamente se la echó al hombro.

—¡No, no! —dijo Valdez—. Esto no significaría más que uno menos, y tal vez hay centenares bajo los árboles. Además, les es imposible vadear el río.

—Aquí no pueden —dijo Helloch—; pero más arriba, ¿quién sabe?

Sin embargo, Jacques se rindió a la opinión de Valdez, con tanto más motivo cuanto que el patrón de la Gallinetta era hombre de buen consejo, y poseía las cualidades notables de astucia y prudencia, propias de los banivas.

Por lo demás, Jorres —si era él—, en su deseo de observar desde más cerca el campamento, hubiera arriesgado ser visto. Así es que acababa de entrar bajo los árboles en el momento en que el marinero, apostado cerca del Torrida, avanzaba como si hubiera notado alguna cosa.

Durante un cuarto de hora, Jacques Helloch y Valdez permanecieron en el mismo sitio, sin hacer movimiento alguno.

Ni Jorrés ni ningún otro se mostraron en la ribera opuesta. Nada pasaba en la orilla de aquel bosque, que comenzaba a despojarse de las sombras.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker